El exceso de velocidad en las vías urbanas y autovías es una de las principales causas de accidentes de tráfico.
    La velocidad como factor crítico en los accidentes de tráfico es ampliamente reconocida. Según OMS - Organización Mundial de la Salud - en países desarrollados, la velocidad contribuye con un 30% de las muertes en carreteras y en países en desarrollo, en un 50% de los accidentes de tráfico. Eso porque la velocidad excesiva reduce el tiempo disponible para decidir la maniobra correcta a una distancia dada y aumenta el tiempo o distancia necesaria para ejecutar la maniobra evasiva (parar o simplemente reducir la velocidad del vehículo, desviar de obstáculos o conflictos con peatones, ciclistas,...).
    La distancia recorrida mientras el conductor reacciona a un peligro elimina totalmente la posibilidad de acción, y el accidente ocurre en alta velocidad; asimismo, si la maniobra ya fue iniciada, la distancia existente puede ser insuficiente para el vehículo parar o desviar, y aumenta así, la velocidad de impacto.

Velocidad de Impacto (km/h)
Víctimas mortales (%)

Heridos (%)

Ilesos (%)

32
5
65
30
48
45
50
5
64
85
10
-

Tabla – Velocidad de impacto y gravedad de las lesiones [UK Departament of Transport: Traffic Calming Regulation, 1993]

    Es hecho ampliamente conocido que la distancia recorrida durante el tiempo de reacción antes del inicio de la maniobra es directamente proporcional a la velocidad desarrollada, pero la distancia adicional necesaria a la maniobra es por regla general más sensible y aumenta con el cuadrado de la velocidad.
    En caso de accidente, la velocidad de impacto es responsable por el nivel de daños y gravedad de heridas. La energía cinética de un vehículo en movimiento, es producto de la suma de su masa veces su velocidad al cuadrado. Generalmente, cuanto mayor la energía a ser disipada en la colisión, mayor el potencial de daños para los implicados, ocupantes del vehículo o peatones. El choque o colisión moviliza fuerzas muy grandes, que corresponden a una desaceleración drástica de los cuerpos (los vehículos y, lo más preocupante, sus ocupantes).
    Por ejemplo, si a 100 km/h una frenada normal para el vehículo en 10 segundos y una frenada crítica hace lo mismo en 3 ó 4 segundos, un choque es absurdamente más extremo y anula esta velocidad en cerca de 2 décimos de segundo. Para esto es necesario aplicar una fuerza 20 a 50 veces mayor que el peso del cuerpo (variable en función de la rigidez de los cuerpos implicados).
    Siendo la energía cinética determinada por el cuadrado de la velocidad del vehículo, en el caso de accidente, la probabilidad de heridas graves tiende, también, a aumentar en la misma proporción. Por ejemplo, un aumento de 10%, 30% y 50% en la velocidad (de 50 para 55, 65 y 75Km/h) resultaría, respectivamente, en 21%, 69% y 125% de aumento en la energía cinética y acarrearía un potencial de daño proporcionalmente mayor.

[BRANDÃO, Lucia. Medidores Electrónicos de Velocidad. Disponible en www.perkons.com/mev.zip]